Silencio, ausencia… Londres marcando mis días, trazando una línea visible, perpendicular a veces, horizontal cuando quiere. Una red de sucesos, en los que se ve influenciado mi humor de marea. He vuelto para contarles como ha transcurrido mi segundo mes en la capital más enérgica del mundo, una ciudad que alberga a los jóvenes como si fueran ellos sus hijos, ellos los que escriben su historia. Ellos que a cambio la contagian de matices, de vida, de sueños.
Yo no podía quedarme rezagada, aun mis pétalos están frescos, aunque yo sentía que les faltaba brillo, porque a pesar del olor a Mayo y almendras, sobresalía cierta opacidad en mi piel, entonces ocurrió lo esperado, una metamorfosis repentina e incontrolable: Días de agitaciones, cambios, el cabello crecía, la mirada cobraba brillo, luciérnagas volaban entorno a mi pecho… Compras, los zapatos nuevos, el vestido de cenicienta, adonizándome hasta el cansancio. Al mismo tiempo el perfeccionamiento del inglés y la improvisación de un estilo de vida al cual no estaba acostumbrada. Dejé de tomar “sopas” y comencé a alimentarme mejor, más carne y frutas e incluso añadí a mi dieta unas vitaminas “Pharmaton”, pues la necesitaba. Una amiga me decía, -así es Londres, te deja sin aliento-. ¡Oh mi Dios, me voy a volver loca! -pensaba yo.
Así de excedidos fueron esos días, de adaptación, de actuación para una vida diferente, enhorabuena, una América nueva.
¿Significaba esto que no estaba bien conmigo misma? Sin embargo reía, seguía viviendo con él mismo ímpetu de siempre, porque a pesar de mis caprichos, mis cambios inesperados, yo amo la vida, y nada ni nadie podrán cambiar mi filosofía por todo lo que me rodea, que es amor.
No obstante me azotaban los cambios del humor; la ansiedad es siempre la culpable, sólo la confianza puede vencerla y gracias a mis esfuerzos he logrado mantenerme en equilibrio. Puedo parece dramática, pero esa soy yo, “la mujer sensible y frágil detrás de su traje de escudero”. Como siempre hablando de mí como una cotorra y seguramente ustedes quieren acción, saber que pasa con Londres. Bueno, el resultado de las experiencias vividas me ha transformado al final de viaje. Estoy orgullosa del cambio y quiero que todos lo sepan. Vuelvo a repetir “Los sueños se vuelven realidad cuando lo deseas con todas tus fuerzas”.
(Fotógrafía: Tim Dourado - Londres)
Finalmente resolví mi problema con Internet. Tuve que cambiar por tercera vez el MODEM, pues el técnico que contraté por segunda vez no constató que los MODEM anteriores eran incompatibles con el sistema que me brinda la línea. Por suerte un amigo de la propietaria de la casa solucionó el tema; me llevó a la tienda en donde compré el MODEM, hizo que me devolvieran el dinero y compré uno nuevo, esta vez el que correspondía. ¡Qué increíble! Fue lo más fácil del mundo tener wireless en casa, así que me olvidé de que una vez me había resfriado, había quemado el secador de pelo y la alfombra del cuarto, y había llegado varias veces tarde a clases por el bendito MODEM. La parte positiva de todo esto es que ahora sé cómo hacerlo la próxima vez.
Por otro lado debido a mis llegadas tardes a clases, tuve un pequeño encuentro con el profesor, quiero decir, “discusión”, imagínense, un inglés provocando a una cubana… El caso fue a parar a la secretaría. Resulta que yo estaba cursando en un nivel superior al que me tocaba porque quería estudiar con un profesor que fuera nativo y mi nivel no lo proporcionaba en aquel momento. ÉL aprovechó la ocasión y me pidió que me fuera al grupo al cual pertenecía y le dije que no (yo soy una guerrera), yo quería seguir en aquel grupo porque me agradaban los compañeros de clases y allí quería seguir, punto. Él, para retarme, me obligó a realizar un examen relativo al nivel de su grupo y si yo no lo pasaba tenía que abandonarlo e ir a dónde me correspondía. Para su sorpresa y la mía, pasé el examen, me sentí orgullosa del logro, en menos de dos meses había avanzado un nivel. Tuvo que aceptarme en el grupo y desde entonces, su aptitud hacia mí mejoró formidablemente, y los compañeros de clases todavía se preguntan que pasó y algunos de ellos me miran con cierto recelo.
En mi segundo mes también aproveché para visitar Escocia, desde que supe lo maravilloso que es este país lo incluí en la lista de los países a visitar, y mis sueños se hicieron realidad, creo que cualquier dama sueña con castillos, lagos divinos y paisajes de ensueños, así es Escocia, algo parecido a un cuento de hadas. Lamentablemente solo pude conocer Edimburgo
(Fotos tomadas en Edimburgo, Escocia)
Fue por esos días en que la Pandemia de la gripe porcina daba las primeras señales de alarma y ya había llegado a Glasgow con dos casos, aun no se sabía mucho acerca de la enfermedad por lo que preferí mantenerme alejada y regresé a Londres. ¡Fue una experiencia única y maravillosa! ¡Qué afortunada soy! Mi ángel, Charlie, estaba a mi lado, renovándose, viviendo como la primera vez mis emociones, nunca conocí a alguien tan vulnerable a mí, ningún hombre me ha amado tanto en esta vida. Él es un regalo del cielo, vuelvo y repito, siempre a mi lado, riendo con cada risa mía, llorando cada una de mis lágrimas, compartiendo cada segundo de su vida como si fuera parte de mi cuerpo y de mi alma, como alma gemela, cómo si él fuera yo... (Continúo)
domingo 7 de junio de 2009
Mi segundo mes en Londres (Primera parte)
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Yamilka Noa
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domingo 12 de abril de 2009
jueves 26 de marzo de 2009
Mi primer mes en Londres (Segunda parte)
Como decía en el capitulo anterior, Londres no es perfecto pero como amo esta ciudad. Sigo con ejemplos: Lo que para algunas mujeres es una bendición, para mi no lo es, “perder kilos”. Ya he perdido tres, en un mes, ¿el motivo?, dos: la comida no es lo mejor que esta ciudad puede ofrecer (en regla general) porque puedes tropezarte con restaurantes excepcionales, como el Tai Ka Lok, este es un restaurante chino, muy sencillo donde preparan unos platos que despiertan los más novatos paladares. El restaurante se encuentra en Gerrard Street (para los amantes de la buena cocina). Yo tuve el placer de comerme unos camarones que ni Jesús Cristo me los hubiese servido igual y encima tuve una sorpresita adicional que solo Londres puede dar; mientras platicaba con Charlie, (mi ángel de la guarda, ¿recuerdan?) se acercó un chico con una flor, para mí. Yo con una sonrisa de oreja a oreja extendí la mano, Charlie se cabreó, seguramente creyó que era un chino vendiendo rosas pero tremenda sorpresa se llevó, también yo, al ver que el chico sin decir palabra alguna, con cara de decepción; se dirigió a una mesa donde se unió a sus amigos, entre ellos algunas chicas. ¡Qué bizarra actitud para una que está acostumbrada al ego latino, al machismo, ese respeto exagerado de los latinos por la pareja! Como es natural en mi, me eché a reír hasta saciar el sentimiento de asombro. A veces mi risa es síntoma de nervios; o lloro o río, depende de cómo me pille el humor.Volviendo al tema de “la dieta”, yo vivo a base de sopa, que si no me cuido pronto dejaré de ser América en Londres para convertirme en “Un fantasma en Londres”. (Como siempre exagerando) exagerar mi visión sobre la vida es mi fuerte, es así como veo el mundo: grande, importante, burlesco y trágico al mismo tiempo. Al estilo de Dante.
La sopa ha pasado a ser parte de la correcaminos que soy hoy día. Mis piernas se tonifican, donde hubo grasa, (si es que hubo), ahora hay voces pidiendo descanso. Vivo en constante movimiento, no tengo tiempo para cocinar un buen “congris”, ¡América!, ¿a quien engañas?, cocino el arroz blanco a duras penas. Soy poeta, cocinar no es mi arte. Por eso tengo que conformarme con lo primero que ven mis ojos pues no estoy en Italia, allí puedes darte gusto con la comida, que al contrario de Londres, cuando estuve en Florencia aumenté 4 kilos en dos meses, fui a parar al hospital por sobredosis de Tiramisú, pastas y Vinos Toscanos. Los años no me han cambiado, sigo sin medidas, o todo o nada, ¿será que así yo puedo cambiar el tiempo?
Una de las cosas que me ha costado mucho ha sido llamar a Cuba, al principio perdí mucho dinero en tarjetas que no funcionaban y terminaba perdiendo el crédito del celular y de la tarjeta, hasta que por fin recordé que Skype es una opción excelente, como cubana al fin, pensé tarde pero bien. Aun así no puedo darme el lujo de hablar muy a menudo con ellos, cada minuto me cuesta $ 1,25 ¿demasiado dinero verdad? Ellos se lo merecen, tengo una familia maravillosa. ¿Quién me ama más que esas criaturas que son mi mamá, mi tía y mi abuelita, tres mujeres que juntas forman una pirámide de amor que no hay demonio que derrumbe. Estoy muy orgullosa de mi familia y me duele en el alma haberme alejado de ellas y de mi hermanito, un niño hermoso que ya cumplió los 19 años y en mi corazón guardo el recuerdo del pequeñín adorable que era. Mi hermano, mi cómplice, mi amigo, tantas cosas… y estamos tan lejos… no quisiera sufrir, estoy en Londres, merezco ser feliz… ¿?
Yo tomé una decisión con 21 años; salir de Cuba y luchar por mis sueños, vivir mi vida, libre como una golondrina, hasta convertirme en una gran mujer. Esta decisión me ha costado lágrimas y sacrificios, estar lejos de las personas que amo… pero fue mi elección y ya no pienso dar paso atrás. Siempre hacia delante, por el respeto que me tengo a mi misma y a mi sueños.
Bien, hablemos ahora de Londres… Ciudad de poetas y locos; vuelvo y repito. Justo ayer pasé por una tienda de caridad y encontré una antología poética en Inglés que me costó una libra esterlina, “Poetry Introduction 8” y encontré un poema que me llegó, primero porque fue escrito por una cubana residente en Londres, segundo porque el poema tiene la nostalgia propia del romanticismo, hablo del poema “The last morning”. No todo es tan caro en Londres, quien busca encuentra, es cuestión de aptitud.Y como me he vuelto una experta en la materia si me descuido me convierto en una princesa. He tomado más en serio mi persona y me estoy dando un trato que había olvidado merecía. Por sobre todas las cosas humanidad.
Internet facilita las cosas, te destruye o te erige, será la elección de cada uno de nosotros quien decidirá pero Internet no deja de ser una herramienta sumamente útil para la humanidad. Internet es tan importante que a veces hasta ponemos en riesgo nuestra vida por el mismo, como en mi casi personal: me fui a comprar un router que costó 50 libras para tener wireless en casa, lo instalé y no funcionó, pedí ayuda a diferentes sitios de asistencia técnica y me recomendaron cambiar el router. Fui a la tienda donde lo compré y pedí que me lo cambiaran, yo había comprado el último, tenía que esperar una semana para recibir el nuevo, ese día me calló encima el primer aguacero Londinense, llegue a casa que parecía un pollo mojado pero llena de esperanza, “iba a tener Internet”, me lavé el cabello y fui a secarlo y explotó la secadora, por encima de mi cabeza voló un pedazo de resistencia en llama y calló en la alfombra. ¡Se abrió un hueco! que ahora me descuentan del depósito seguramente. ¡Esa manía que tienen los ingleses de poner alfombra en toda la casa!… Como dice Charlie, no hay nada más elegante que un piso de madera pulida, si hasta relucen los zapatos. En fin, Londres es Londres y yo sigo sin Internet porque cuando me llegó el router unos días más tarde, tampoco funcionaba, o sea, que el problema era otro y hasta hoy no lo he podido descartar, ¿conclusión? Aquel día de la lluvia me enfermé porque no me pude secar el pelo y mañana llega un técnico a instalarme el router y me va a cobrar un ojo y la mitad de la cara.

Londres, Londres…
Congrís: también moros y cristianos, se le llama en Cuba, al plato de arroz con frijoles negros.
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Yamilka Noa
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sábado 21 de marzo de 2009
Mi primer mes en Londres (Primera parte)
Desde el momento en que puse los pies en Londres mi miedo quedó olvidado, me despojé de la carga que el pasado me había propiciado, quien sabe con cual objetivo. Las secuelas que me quedaban las anulé el primer día con un paseo Por Piccadilly Circus, fue una bendición para mis ojos que brillaban cada vez con más fervor.
Los actos más insólitos los he presenciado en Londres, caminar un viernes en la tarde por Picadilly Circus es entrar al túnel de la confusión, es el intercambio directo de adrenalina y de energía. Dejar de mirar a ambos lados es un sacrilegio, puedes perder de vista una impactante imagen que solo verás una vez en tu vida (probablemente).
Ya saben, hermosos vestidos por aquí, zapatos de cenicienta por allá; y yo desfilándolos por todo el centro de Londres (me imagino), girando como una bailarina y la sonrisa que rompe que rompe el pavimento por tanta fuerza. Soñar no cuesta nada y a veces los sueños se hacen realidad (yo estoy en Londres, una cubana en Londres) ¿les parece poco?
“Esperanza” de Watts, es una de las pinturas que más me ha cautivado, por lo alegórica. Cuando la tuve ante mis ojos, en el Tate Gallery se me salieron las lágrimas, me quedé observandola por casi media hora (como siempre exagerando) y el grupo con el que había ido a la Gallería me perdió de vista, creí que iba a tener que regresar sola a casa ese día, pero ellos, buenos amigos al fin, esperaron por mi a la salida.
Del modo en que cuento las cosas parece que todo es perfecto y no es así pero si es cierto que los problemas se quedan cortos ante tantas emociones. El inconveniente mayor que he tenido ha sido el frío y alguna que otra “toma de pelo”, o sea, “me dieron gato por liebre”, por ejemplo:
Yo esperaba llegar a una casa de familia inglesa, como es justo, para aprender bien el idioma inglés y en lugar de una familia inglesa me recibió una señora de Malacia con su hija. Era la primera vez que ella tenía a un estudiante en casa y no tenía mucha experiencia, así que me dio un cuartito tan pequeño que solo había espacio para la cama y mis 3 maletas (en costa rica tuve que comprar otra porque no me cabían todas las pertenencias). Lo primera impresión que me llevé fue el de desnudez ante el frío que sentí cuando abrí la puerta del cuarto. Desde ese instante yo sabía que allí no quiera estar mucho tiempo. Me habían engañado y prometido lo que no me estaban dando entonces. El primer día dormí como un ángel, desde las 3 de la tarde del Reino Unido hasta la 1 de la madrugada. A esa hora el frío me azotó como si yo fuera su esclava y al día siguiente me dieron otro cobertor porque el que tenía no era muy caliente. Por varios días sufrí el frío de las noches, porque acá suelen poner la calefacción solo un par de horas en la mañana y otras en la noche, para ahorrar porque cuesta mucho. Ante tales torturas nocturnas le exigí a la agencia que me consiguiera otra casa dónde vivir, más caliente y que fuera con ingleses, aclaré. Me consiguieron la casa que yo quería, estaba en un barrio que se llamaba Barking, comparado con Barnet, dónde viví anteriormente, no era la gran cosa pero la familia parecía educada y por encima de todo, “eran ingleses”.
Pero como Londres es una cuidad encantadora me ayudó a olvidar en un par de días aquel horrible evento y desde entonces me dedico solo a sonreírle ala vida. Ahora vivo con una familia Rusa, encantadora y me siento bien, en el lugar perfecto y con la vida perfecta. Hubieron día celebres en febrero. El primer aniversario de la muerte de mi padre, el 21 y el cumpleaños de mi hermanito el día 22. Yo estuve feliz ese día porque creo que donde quiera que él esté, estará feliz de saber que yo lo estoy. Mi familia en Cuba se siente muy orgullosa de mi, puedo sentirlo cuando hablo con ellos al teléfono.
Los últimos días han sido agotadores, tuve que poner en orden muchas cosas, mi cuenta bancarias, contrato de teléfono, tarjeta Oister para viajar, aprender a viajar de un lado a otro en metro, registrarme en la policía, compras, escribir, correr, correr…. Ya los días de relax terminaron, de estar sentada en la playa esperando la tarde para ver la puesta del sol y escribir un poema. Ahora soy el tic tac de un reloj, una cascada que subdivide entre calles y sueños. Los amigos, los Pub, Londres, Londres…
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Yamilka Noa
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jueves 12 de marzo de 2009
Mi arrivo a Londres
19 de Febrero 2009 (1:15 am, hora de Costa Rica): El avión desciende, pronto aterrizaré al Aeropuerto de Gatwick en Londres…
Bien amigos, no me creerán si les cuento que me pasé las últimas diez horas en el avión tomando té de tilo “para los nervios” y corriendo, paso seguido, al baño. Y me confirmé a mi misma que me había convertido en mujer lechuza; no moví ni una pestaña y en cada pequeña turbulencia se me estremecía hasta el hígado. Yo me repetí mil veces, “América, el miedo es una ilusión, tú lo creas, tú lo destruyes… tranquilízate América porque de lo contrario te va a dar un patatús que todos van a llegar a tierra menos tú”, pero en fin, solo cuando el avión hubo aterrizado pude respirar profundo.
Veinticinco minutos más tarde el avión aterrizó, ya estaba en Londres, ¡qué emoción! Ahora la pregunta era, ¿quién me recogerá?, ¿estará Ali? la supuesta persona que debía esperarme y llevarme hasta la casa de familia dónde iría a vivir. Antes tenía que pasar por migración, fui directo a la fila que hacen los extranjeros que entran con Visado, cuando me llegó el turno fui muy firme. Me hicieron un carnaval de preguntas, me alegré de tener a mano todos los documentos de la escuela a donde estudiaría, me preguntaron si iba a trabajar, respondí NO, ¡por favor!, ¿no ves que es visa de estudiante? Cualquier error me costaría la No entrada al Reino Unido pero como todos mis papeles estaban en orden fui bienvenida. Otra vez respiré profundo y entré con el pie derecho al Viejo Reino: Otro idioma, otra expresión, otra América en la misma alma sensible de siempre. Pasé a recoger mis equipajes, ¡tres maletas!, no podía cargarlas, necesitaba un carro para moverlas y solo con esterlinas se podía tomar, una señora inglesa me dio los peniques que necesitaba y desde entonces, el resto del staff me trató bien hasta salir de allí. - ¿Dónde está Ali?, tiene que llevar un letrerito con la inicial de mi nombre-pensé. ¡Et Voilá! Justo enfrente resaltaba una Y decorada con flores y colores. Por supuesto que me impresionó. –Espera, espera, conozco a la persona detrás de la Y- me dije y reí.
Era nada más y nada menos que mi “Ángel Guardián”, Charlie. A cada hora, cada día él está siguiendo mis pasos, protegiéndome, Charlie siempre me sorprende. Su sonrisa llegó a mi antes que él. –Vamos- me dijo- Londres te espera al igual que la nueva casa- Y tomamos las maletas y corrimos a la aventura. –Hoy aprenderás lo que necesitas saber para el resto de los días en que estarás sola en esta ciudad- volvió a decirme. Tenía razón, había mucho que aprender, una sucesión de detalles interminables, ¡Mi rostro! ¡Quién lo viera!, no paraba de emocionarme, hasta el sol salió con mi llegada, (unos días antes nevaba en Londres). Los primeros dos días fueron extraordinarios, no quiero ser egocéntrica pero me atrevo a decir que esta ciudad celebró mi llegada. Una poeta cubana en Londres. Mis pensamientos tomaron un rumbo diferente; son sentimientos que no puedo expresar si no es con la poesía.
Londres; después del puente
Me pregunté que había después del puente del pánico,
cuando por fin hubiera sido desvirginado el miedo
y la sangre habría dado todo de si, en mi y entonces…
¿Dé donde correría la sangre?
¿Qué habrá detrás del silencio, la soledad? -me pregunté.
Y descubrí que estaba viva.
Y descubrí que todos estaban vivos del otro lado del puente.
Ya mis ojos reconocen el blanco
y mis manos tiemblan de un llorar que solo entienden
las manos que buscan amor y porvenir.
Son lágrimas que se parecen al frío que existe
después del puente; un frío tan ardiente
como todas esas noches que nunca tuve,
que soñé hasta quemar, hasta creer que era cólera o peste,
alguna enfermedad brutal que me decía, ven conmigo.
El otro lado del puente me esperaba desnudo, provocante
-Y se me olía a vida-
Yo estaba a un paso de la totalidad del negro
-pero se me olía a Vida-
Y vertiginosa, como nunca; me despojé del luto.
Pronta a revelar otras tonalidades que el mundo me escondió.
Segura de encontrar el arma que aniquilaría al silencio.
Con las fuerzas para despojar a la soledad de su bulimia;
siempre vomitando las cosas que le hacen bien.
Yo estaba dispuesta a todo porque
al preguntarme que habría después del puente
la respuesta fue esperanza.
Continúo…
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Yamilka Noa
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